Lección 2: emprender no es siempre cool (pagar el precio)


ImageEl año pasado sucedió algo que nos impresionó e inspiró a muchos de los que nos llamamos emprendedores: la muerte de Steve Jobs. Su muerte dejó un vacío en el mundo tecnológico y una leyenda para la posteridad. Su ejemplo y su huella son, sin duda, algo que cualquier emprendedor desearía dejar; de hecho podría apostar que cualquiera de nosotros moriría por dejar un legado como el de él. El hizo historia haciendo lo que amaba,él se divirtió, le “puso” y lo logró. Una vez escuché que la historia es escrita por los triunfadores, es decir que el que triunfa es escuchado, el que triunfa es el ejemplo, el que triunfa es un héroe… y al héroe sólo se le conoce el éxito, no los fracasos (por eso a veces la historia no es justa).

Leyendo la biografía de Jobs (muy recomendada), además de empatizar con él en muchas cosas, he descubierto ese silencio a voces que todos conocemos: para tener logros, hay que aprender primero a fracasar. No se hace historia sin morder el polvo; no se cambia el mundo por el hecho de tener una idea; no se deja una huella sin muchas veces sacar nuestro “demonio” interior. No se logra tener un Amazon, sin tener 10 años de perdidas.

Durante estos últimos 3 meses he vivido esa parte no tan “cool” del emprender, ese momento donde solo tus amigos, tus socios y tu familia están contigo. Esos momentos de no tener las ventas que se desean, donde no aparecen los inversionistas, ese momento donde las cosas no salen como se quisiera. Esos momentos donde nos preguntamos: valdrá la pena? Será que soy visionario o terco? Será que no miro las señales? O serán estas las pruebas que me retan a mostrar “How badly I want it”? O más bien la voz que dice “enough”?

Jobs tuvo sus luchas, sus verguenzas. Fue echado hasta de su propia empresa. Sus compañeros de trabajo no soportaban su “olor”. Fue odiado, fue querido, lloró, sufrió,se equivocó, fracasó , se cayó. Cuánto más tendremos que luchar nosotros que aún no somos parte de ese famoso “valley” y que emprendemos con base de “huevos”, coraje y presupuesto limitado, tratando de convencer al mundo que no se está loco y que realmente es posible lograrlo? Emprender no es fácil!

Un ejemplo a lo tico: en el 2010 tuve la oportunidad de viajar a Perú y en el evento pude conocer al astronauta Franklin Chang quien era uno de los oradores principales. Tuve, además, el privilegio de conversar con él y su esposa. Entre las charlas y las conversaciones, tengo dos imágenes grabadas en mi mente que nunca podré olvidar: en la primera él esta con una foto en la feria científica de su colegio con la frase: “Futuros Astronautas” La segunda no es una imagen gráfica pero sí mental: es cuando el nos contaba los miles de problemas que tuvo que sortear para llegar a la Nasa; recuerdo como si fuera ayer que me decía que hasta su familia y allegados le decían que renunciara, que ya lo había intentando, que no había razón para seguir intentándolo y que para ellos, él ya era un astronauta. Era un consejo lógico, un consejo amoroso, pero uno que él no pensaba seguir.

Cuántas veces nos hemos visto en ese escenario? Chang no sólo llegó a la Nasa, no sólo llegó a ser la persona con más tiempo en el espacio, sino es quien en estos momentos construye el motor que llevará a la humanidad a Marte. Chivísima, memorable, exitoso, pero tuvo que pagar su precio, tuvo que “sufrir” más de la cuenta, tuvo que incomodarse y tuvo que vivir esa etapa no tan “cool” de la que estamos hablando.

Justo en esta época, he topado con amigos y amigas (a los que les dedico el post) que la ven igual de dificil (gracias a Dios no todos), y eso es realmente inspirador (o masoquista). Me reafirma en muchas cosas (y espero les refuerce a ustedes). Estos momentos duros, son los que nos hacen crecer. El éxito no es un destino final, sino una ruta llena de obstáculos, verguenzas, miedos y tristezas que muchas veces deseamos obviar.

Esas consultorias extremas, trabajos nocturnos deprimentes, desveladas eternas, malas noches, días cansados, estados de cuentas de 3 dígitos (o menos), son los que nos hacen lo que somos. Son la prueba de que para subir, hay que escalar, y que muchas veces hay que sudar sangre, para brindar con champagne. Este post no se trata sobre cómo salir de esta etapa, o lecciones para salir de ella (espero poder hablar de eso en los próximos!).

Este se trata de hablar de esos momentos difíciles, que no nos gusta publicar en nuestras redes, que muchas veces nos afecta el “networking” que nos esforzamos tanto por construir, y nos da verguenza compartir. Esos momentos en que nos sentimos “losers”, esos momentos para nada “cool”, pero que, como a Jobs, nos ayudan a cambiar la industria. Esos Momentos que forjaron al astronauta que nos llevara a Marte. Esos momentos son los que nos hacen emprender, soñar y caminar confiando en que lo mejor está por venir.

Porque loco o no, se que veré lo que he soñado y sé que tú lo harás, si aguantas y aprendes de esta etapa.

Frank

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